Desarrollo Social
Caracterización general
Desde el triunfo de la Revolución
la atención a los problemas sociales tuvo una alta prioridad en Cuba. De hecho
el desarrollo se concibió como un proceso integral entre lo económico y lo
social, a partir de considerar que el simple crecimiento económico, sin
progreso y justicia social, no conduciría a un verdadero desarrollo, ni
permitiría alcanzar las objetivos sociales a que se aspiraba. Este enfoque más
consecuente permitió que en pocos años, las medidas adoptadas propiciaran una
transformación radical de la situación social existente.
Cuba presentaba la situación característica de una
economía neocolonial, atrasada y dependiente. Existían grandes latifundios
azucareros y ganaderos, con un 75% de las tierras en manos de un 8% de los
propietarios. El desempleo afectaba en ocasiones a más del 25% de la fuerza de
trabajo, con más de 600 mil desempleados en el período entre zafras (tiempo
muerto). Sólo el 12% de la fuerza de trabajo era femenina. El 47% de la
vivienda estaba en un estado deplorable o malo, y únicamente el 33% era de
mampostería. El 20% de la población más rica recibía el 58% de los ingresos,
en tanto que el 20% más pobre percibía el 2%.
No obstante disponer del per cápita más elevado de
automóviles privados de América Latina, el 45% de los niños de 6 a 14 años
no asistía a las escuelas; y el 23.6% de la población mayor de 10 años era
analfabeta. La población mayor de 15 años presentaba un nivel educativo
promedio inferior a 3 grados. Paradójicamente, había más de 10 mil maestros
desempleados. El servicio estatal de salud era totalmente insuficiente y de baja
calidad. La Capital del país, con el 22% de la población, disponía del 65% de
los médicos y 62% de las camas hospitalarias.
La
política social
La política social permite orientar e
impulsar el desarrollo social. La misma comprende los objetivos sociales y las vías
seleccionadas para alcanzarlos. La política social es establecida por el Estado
cubano, acorde con el carácter socialista de nuestra sociedad. Esto garantiza
su prioridad, integralidad y continuidad en el tiempo. Junto con la acción
estatal, hay una amplia participación de las organizaciones no gubernamentales
y de la población en el logro de los objetivos sociales.
Entre los principales objetivos de la
política social en Cuba están:
Las vías establecidas para el logro de
los objetivos anteriores son:
Adicionalmente debe agregarse que el progreso social
se concibe de un modo multifacético y amplio, de modo que al mismo contribuyen
también el desarrollo y un amplio acceso a la cultura, al deporte, a la
recreación y al descanso de los trabajadores.
La política social en Cuba aspira a garantizar no sólo
igualdad de oportunidades, sino también la equiparación de resultados. La política
social implementada ha considerado un tratamiento específico y diferenciado a
determinados segmentos de la población como son las familias de menores
ingresos, la mujer, los niños, las madres solteras, los ancianos y los
discapacitados, así como los territorios con menor desarrollo relativo.
La prioridad conferida al desarrollo social y el carácter
activo de la política social aplicada, permitió que la sociedad cubana
alcanzara en un corto período histórico la eliminación de las grandes
diferencias sociales y territoriales; la erradicación a escala social de fenómenos
negativos como la desnutrición y el raquitismo, el analfabetismo, el desamparo
y la pobreza; así como permitió alcanzar elevados índices de desarrollo
social en cuestiones esenciales como la salud y la educación, comparables a los
de países desarrollados.
La
solidaridad
Un elemento importante de la política social es la
solidaridad. Esta se expresa en diversas iniciativas a nivel de la comunidad, en
la que participan la población y diferentes entidades, estatales y no
estatales. Estas acciones se manifiestan en cuestiones como campañas para la
donación de sangre, la reposición de pérdidas ocasionadas por desastres
naturales, la solución a necesidades particulares de personas de edad avanzada,
la creación de condiciones para la incorporación social de personas
discapacitadas, la atención a menores con problemas de conducta, la limpieza y
embellecimiento de los barrios, y en general, la realización de trabajos con
carácter voluntario para distintos objetivos sociales.
Aun en períodos de fuertes carencias materiales, la
sociedad cubana ha sabido extender su ayuda solidaria a otros pueblos que han
tenido que enfrentar catástrofes naturales o carencias de servicios básicos
como los de salud y educación. También Cuba ha recibido la solidaridad de
otros países a través de organizaciones no gubernamentales, religiosas y de
instituciones oficiales; incluyendo acciones destinadas a contrarrestar los
efectos negativos del bloqueo que Estados Unidos ejerce contra Cuba.
Desarrollo
económico y desarrollo social
Existe una estrecha interrelación entre el
desarrollo económico y el desarrollo social. El desarrollo económico permite
elevar el nivel de vida de la población y brinda los recursos necesarios para
la satisfacción de las necesidades sociales.
Por su parte, la política social debe propiciar que
el desarrollo económico repercuta lo más directamente posible sobre el
desarrollo social, y que sus frutos se distribuyan de un modo justo en la
sociedad.
En el caso de Cuba los recursos destinados a los
programas sociales, no son considerados como un simple gasto, sino como la
satisfacción de un objetivo prioritario de la sociedad. Por otra parte, el
desarrollo social tiene una fuerte influencia sobre el desarrollo económico, al
promover el aumento de la calificación de la fuerza de trabajo, elevar sus
niveles de salud, propiciar la incorporación de la mujer al trabajo y favorecer
una política espontánea de planificación familiar.
En una primera etapa a partir de 1959 los esfuerzos
en la esfera social se concentraron en el empleo, la entrega de tierras, la
educación, la salud, la vivienda, la redistribución del ingreso y la seguridad
y asistencia social; y también en la eliminación de lacras sociales como la
droga, el juego, la prostitución, y el desamparo y la mendicidad.
La Ley de Reforma Agraria exoneró del pago de rentas
al 85% del campesinado cubano y significó una redistribución de ingreso de
unos 300 millones de pesos. La creación de nuevos empleos en los sectores agrícola,
industrial, de las construcciones y de los servicios, permitió que a finales de
1970 la tasa de desempleo en el país fuera de sólo 1.3%. En los años
iniciales de la Revolución se redujeron los alquileres, las tarifas eléctricas
y telefónicas, y el precio de las medicinas y de otros artículos de primera
necesidad.
La Ley 1100 de 1963 garantizó la seguridad social a
todos los trabajadores del país. Se aprobó una edad de retiro de 55 años para
las mujeres y 60 años para los hombres; y se estableció la protección por
enfermedades de tipo común y profesional, accidentes, invalidez y por
requerimientos de la maternidad. Se acordó, además, el derecho de todos los
trabajadores a un descanso anual de treinta días.
En 1961 se efectuó la Campaña Nacional de
Alfabetización sobre la base de un movimiento de participación voluntaria y
masiva, en el que tomaron parte unos 270 mil estudiantes, maestros y
trabajadores en general. En un año, 700 mil personas aprendieron a leer y
escribir, con lo cual el índice de analfabetismo disminuyó de 23.1% en1958 al
3.9% de la población total en 1961. Al concluir la Campaña de Alfabetización
se creó un plan de becas y el sistema de internados y seminternados, para
garantizar que todo alumno, con independencia de la situación económica de la
familia y lugar de residencia, tuviera acceso a los diferentes niveles de enseñanza.
Entre 1958 y 1981 las tasas de matricula según grupos de edad se elevaron, para
la enseñanza primaria (6 a 11 años), de 45.2% a 100%; y para la enseñanza
secundaria (12 a14 años), de 8.7% a 79.8%.
En salud pública, las medidas iniciales más
importantes fueron la creación de un ministerio de salud pública, el servicio
médico rural, y las áreas de salud y los policlínicos. También se hizo énfasis
en el desarrollo de la docencia médica, pues cerca de la mitad de los médicos
existentes en el país emigraron en los primeros años de la Revolución. La
medicina preventiva experimentó un gran impulso, especialmente en lo referente
a enfermedades transmisibles; y la población, junto con diferentes
organizaciones, participaron en importantes campañas masivas de vacunación.
Con respecto a la vivienda, la Ley de Alquileres
representó una rebaja de un 30-50%, en tanto que la Ley de Reforma Urbana
consagró el derecho de cada familia que pagara alquiler, a la propiedad de la
vivienda. Asimismo se impulsó la construcción de viviendas, que entre 1959 y
1963 alcanzó un monto de 85 mil viviendas.
Desarrollo
actual
En el período hasta 1989 se produce una consolidación
del modelo de desarrollo social de Cuba, con logros que se acercan a los
indicadores sociales de países de mayor nivel de ingreso.
A inicios de los años 90 con la desaparición del
campo socialista tiene lugar una caída del PIB del orden del 35%, con fuertes
repercusiones en el orden económico y social. No obstante, la prioridad otorgada a los programas sociales
permitió conservar la mayor parte de los logros alcanzado, e incluso continuar
avanzando en una serie de indicadores sociales.
Las primeras medidas de política social adoptadas, fueron las referidas a
mantener a los trabajadores en sus empleos y conservarles al menos sus ingresos
nominales aún en la etapa de contracción abrupta de la economía e ir
realizando un ajuste gradual del empleo enmarcado en un proceso de
redimensionamiento empresarial; garantizar los ingresos nominales a todos los
pensionados por el sistema de seguridad y asistencia social; la decisión de
trasladar la casi totalidad de los bienes de consumo disponibles al sistema de
racionamiento para tratar de que la distribución fuera lo más equitativa
posible; y la voluntad de preservar al máximo los programas sociales de salud y
educación.
Posteriormente, las medidas sociales mostraron una
tendencia, más profunda, de adaptación hacia la búsqueda de una política
social más eficiente[1]. Pueden distinguirse dos etapas. Una a partir de
1993 y hasta el año 2000, en que dicha búsqueda de eficiencia, expresada explícitamente
en el propósito de mantener los logros sociales a pesar de la contracción de
los recursos para el desarrollo social, abarcó algunas variaciones y
posposiciones en los objetivos de la política social, transformaciones en el
diseño de los sistemas de prestación de servicios, descentralización,
modernización y fortalecimiento de las instancias locales y nuevos matices
respecto a la participación de instituciones sin fines de lucro en la gestión
y financiamiento de la política social.
En la segunda etapa
a partir del año 2000 la política social enfatiza, por un lado, en la
incorporación de nuevos objetivos estratégicos de desarrollo social –a pesar
de las dificultades económicas aún existentes- al entenderse que sin trabajar
en esas líneas la sociedad quedaría irremisiblemente apartada de la
posibilidad de desarrollarse acorde a las características tecnológicas del
mundo globalizado y no lograría los objetivos del tipo de sociedad que se ha
propuesto.
En
este sentido y con el objetivo de elevar la Calidad de Vida de
la población cubana a planos superiores, desde fines de 1999, se viene
desarrollando toda una serie de nuevos programas sociales, lo que en Cuba se ha
denominado “La Batalla de Ideas”, que abarca todos los aspectos que
integran el Nivel y el Modo de Vida de la población.
Desde el punto de vista de su proyección e implementación, estos programas pueden considerarse una revolución conceptual en la formulación y aplicación de las políticas sociales, pues los mismos son proyectados y dirigidos por la más alta dirección del país, pero en su organización y desarrollo son fundamentales las organizaciones juveniles y muy especialmente la Unión de Jóvenes Comunistas llamada a jugar un papel protagónico en su ejecución.
Asimismo,
los Programas dan una solución de continuidad a los logros de la política
social del país, así como introducen nuevas ideas con vistas al
enriquecimiento y perfeccionamiento de las vías y métodos utilizados hasta el
presente e incorporan nuevas vertientes que contribuirán a elevar a planos
superiores
lo ya alcanzado.
La
eliminación del desempleo como ya se ha explicado ha sido un objetivo de primer
orden dentro de la política laboral cubana y ya en el 2007 se logró una tasa
de desocupación de sólo un 1,8 %, característica de una situación de pleno
empleo.
Existen diferentes
programas para la creación de nuevos empleos, algunos de ellos asociados a la
propia política social. Así, todos los nuevos servicios que se despliegan en
asistencia social, la extensión de la enseñanza de computación, la
municipalización de la enseñanza universitaria y otros programas educativos,
de salud y cultura, entre otros, han creado un número considerable de empleos
en los últimos años.
El
Curso de Superación Integral, es uno de los programas que mayor impacto social
ha tenido en los jóvenes, la familia y la comunidad cuyo objetivo es incorporar
al estudio a los jóvenes entre 18 y 29 años que no estaban trabajando ni
estudiando.
En
otro de los programas de esta esfera, se forman trabajadores sociales, los que
están llamados a brindar en la comunidad una asistencia social personalizada
detectando y conociendo todos y cada uno de los problemas que pueda tener los
ciudadanos que están en su radio de acción.
Estos trabajadores sociales ya han realizado importantes
trabajos como la atención personalizada de la seguridad social a los jubilados
que viven solos y la medición y
pesaje de 2,5 MM de niños de los cuales, como resultado del diagnóstico, unos
96 mil reciben ayuda alimentaria especial.
Además, en las provincias
orientales que, por sus características demográficas, presentaban altos
niveles de desempleo, se implementó un programa para ofrecer alternativas de
trabajo a la población de las mismas, garantizando la capacitación del
personal y la adecuada remuneración.
En
el año 2007 los beneficiarios de la seguridad social fueron 1571924
y los de la asistencia social 595181,
los que representa el 19,2% de la población cubana.
Existen programas sociales
dirigidos a prestar servicios comunitarios al adulto mayor, a brindar trabajo a
madres solas, a atender menores en desventaja social, a proveer una atención
integral a personas discapacitadas y a atender otros grupos vulnerables.
En particular el programa
de atención a los discapacitados confiere prestaciones en servicios de
alimentación, de reparación de viviendas, y propicia empleo a las personas
discapacitadas con interés y posibilidades de trabajar. Con este último
objetivo en 1995 se creó el Programa de Empleo a Discapacitados (PROEMDIS), que
incluye además del empleo, la rehabilitación de las personas que lo necesitan,
la asistencia en el domicilio, a la familia, y el apoyo de la comunidad. Con la
intención de lograr la integración social de las personas discapacitadas se
creó la modalidad de talleres especiales para los discapacitados
imposibilitados de trabajar en centros ordinarios, y que pudieran hacerlo a
domicilio.
En relación con la alimentación, la crisis económica
por la que transitó el país, a inicios de los años noventa, repercutió
negativamente y en magnitud muy aguda en la disponibilidad de alimentos,
producto del abrupto descenso de la capacidad importadora y la vulnerabilidad
derivada de la elevada dependencia externa de dicha disponibilidad.
La manifestación más
palpable de la crisis la constituyó la aparición de una neuropatía epidémica,
que tuvo su punto máximo en el primer trimestre de 1993 con una tasa de
incidencia de 462,3 por cien mil habitantes, que afectó predominantemente a la
población adulta de 25 a 64 años. Los estudios efectuados pusieron en
evidencia que el principal factor causal fue tóxico-nutricional asociado a la
dieta deficiente y desequilibrada, derivada de la brusca disminución de la
disponibilidad de alimentos. Muestra
de ello lo fue el impacto en términos de nutrientes, cuya disponibilidad en ese
año respecto a 1989 representó un 62,8 % de Kilocalorías y un 63 % de proteínas[2].
Con posterioridad a 1994, el estado nutricional de la población mejoró. En la etapa 2000-2007 el volumen global de alimentos disponibles para el consumo se recuperó, alcanzando en el 2007 niveles que en lo relacionado al aporte energético exceden la normativa en casi un 37 % y el aporte de proteínas en un 25 %
Se llevan a cabo acciones dirigidas al reforzamiento alimentario de grupos específicos de población como es el caso de niños con bajo peso, enfermos de fibrosis quísticas, embarazadas a partir de la semana 14 y madres lactantes hasta 6 semanas.
También tiene lugar la fortificación de alimentos y
mejoramiento de la calidad de los productos para toda la población con la adición
de vitaminas y minerales.
En lo relacionado con los niños y jóvenes del
Sistema Educacional se llevaron a cabo acciones que incluyeron el suplemento
alimentario para estudiantes internos
y seminternos; merienda
para estudiantes de secundaria, que permitió implantar la doble sesión;
y, el mejoramiento de la dieta del estudiante mediante el suministro de
hortalizas: entre otras.
El estado de salud de la
población cubana compara favorablemente con el de la región y en diversos
indicadores se encuentra al nivel de país desarrollado. Aún en los años
noventa los resultados en salud se lograron mantener, gracias a la alta
prioridad que dentro de la política social tuvo el sector.
Indicadores seleccionados relacionados con política
de salud 2007-2008 (%)
|
|
Población con acceso a fuentes de agua mejorada |
Niños de un año inmunizados contra tuberculosis |
Niños de un año inmunizados contra sarampión |
Partos atendidos por personal especializado |
|
Países en desarrollo |
79 |
83 |
74 |
60 |
|
De ellos América Latina y Caribe |
91 |
96 |
92 |
87 |
|
OECD |
99 |
92 |
93 |
95 |
|
Europa central y oriental y CEI |
94 |
95 |
97 |
97 |
|
Ingresos altos |
100 |
87 |
93 |
99 |
|
Ingresos medios |
84 |
90 |
87 |
88 |
|
Ingresos bajos |
76 |
77 |
65 |
41 |
|
Total mundial |
83 |
83 |
77 |
63 |
|
Cuba |
98 |
99 |
98 |
100 |
Fuente: PNUD: Informe sobre Desarrollo Humano 2007 – 2008.
La esperanza de vida al nacer es de 78 años en el
2007, que se desglosa por sexos en 76 años para los hombres y 80 años para las
mujeres[4]. La mortalidad infantil durante el 2007 representó
5,3 por cada 1000 nacidos vivos. La
tasa de mortalidad del menor de 5 años fue 6.7 por cada mil nacidos vivos en el
2007, siendo la principal causal de estas muertes los accidentes[5].
Cuba muestra un cuadro epidemiológico similar al de
los países desarrollados. Las principales causas de muerte se corresponden con
enfermedades crónicas no transmisibles. Las cinco causas de muerte que
predominan son, las enfermedades del corazón, los tumores malignos, las
enfermedades cerebrovasculares, la influenza y neumonía y los accidentes. Estas
causas explican el 73 % del total de defunciones en el 2007.
Hasta la fecha el país ha logrado la eliminación de
6 enfermedades prevenibles por vacunas, las cuales antes de 1959 constituían un
grave problema de salud; entre ellas, la poliomielitis, el sarampión, la tos
ferina, y la rubéola.
El
Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida (SIDA), es considerado una epidemia en
un estadio lento en Cuba, debido a la baja prevalencia en grupos de alto riesgo.
Las personas detectadas
como seropositivas al VIH, son atendidas por el Programa de Control y
Prevención del VIH/SIDA y el sistema de Vigilancia Epidemiológica de las
unidades hospitalarias. La incidencia de SIDA durante el año 2005 ascendió a sólo
25.1
casos por millón de habitantes.
En la esfera de la educación se desarrolla un amplio espectro de programas,
que se complementan entre sí. Se introducen recursos audiovisuales, y
con ello se han electrificado la totalidad
de los centros educacionales que carecían de estos servicios situados en
los lugares más intrincados; se abrió un canal de televisión
que beneficia a 7 millones de personas en todas las capitales de
provincia, y a permitido rescatar las clases de Educación Musical y Educación
Plástica para la primaria; se renuevan las
bibliotecas escolares y centros de documentación pertenecientes al sistema
nacional de educación.
Se ha extendido el uso masivo de la
computación desde edades tempranas. A partir del
programa de informática, para facilitar el acceso de toda la población,
se completó la red nacional de Joven Club llevándola a todos los
municipios del país. En esta misma esfera también se creó la Universidad de
Ciencias Informáticas, con una capacidad de 10 mil estudiantes.
Una transformación
relevante en el sector educacional, la constituye el programa para el
perfeccionamiento del nivel de secundaria básica. En la nueva concepción, cada
profesor atiende grupos no mayores de 15 alumnos.
La constitución de más de 700
Sedes Universitarias Municipales para garantizar la continuidad de estudios a
los jóvenes egresados de los programas emergentes ha permitido la presencia de
la universidad en territorios y localidades, las cuales con un pequeño equipo
de trabajo y sus profesores adjuntos, han tenido gran impacto en las comunidades
en un corto tiempo.
Un
aspecto en que se han obtenido resultados notables en Cuba es el referido a la
incorporación de las mujeres a la vida económica activa; el Informe sobre el Desarrollo Humano del 2007 - 2008 situó a Cuba entre
los países del mundo de mejor índice de participación de la mujer. Las
mujeres en el 2007representan[6]:
·
El 65% del total de los graduados universitarios.
·
El 67 % del total del personal docente frente al
aula.
·
El 56.7 % del total de los médicos del país.
·
Más del 55% de los fiscales y el 49% de los jueces
profesionales y alrededor de un tercio de los que laboran en la industria.
·
El 38.3% del total de dirigentes.
·
El 38 % del total de ocupados en la economía.
·
De los 199 centros de investigación científica 48
son dirigidos por mujeres.
·
El 43.32 % de los 614 diputados a la XI legislatura
de la Asamblea Nacional del Poder Popular (2007 – 2012) son mujeres.
·
Decenas de miles de mujeres han cumplido misiones
internacionalistas en muchos países del mundo, como la colaboración médica
que llevan a cabo en África, Centroamérica y el Caribe.
El Informe sobre Desarrollo Humano del 2007 - 2008 sitúa a Cuba en el lugar 51 de un total de 177 países, con lo cual queda clasificada como de Alto Desarrollo Humano, desde el 2001.
Índice
de Desarrollo Humano 2007-2008
|
|
Índice
desarrollo humano |
Esperanza
de vida al nacer |
Tasa
de alfabetiza ción
de adultos |
Tasa
bruta de matricu- lación
combinada |
PIB
per cápita (PPA en USD) |
|
Total
mundial |
0.743 |
68.1 |
78.6 |
67.8 |
9,543 |
|
Países
en desarrollo |
0.691 |
66.1 |
76.7 |
64.1 |
5,282 |
|
De
ello América Latina y Caribe |
0.803 |
72.8 |
90.3 |
81.2 |
8,417 |
|
OCDE |
0.916 |
78.3 |
… |
88.6 |
29,197 |
|
Europa
Central y Oriental y CEI |
0.808 |
68.6 |
99.0 |
83.5 |
9,527 |
|
Ingresos
altos |
0.936 |
79.2 |
… |
92.3 |
33,082 |
|
Ingresos
medios |
0.776 |
70.9 |
89.9 |
73.3 |
7,416 |
|
Ingresos
bajos |
0.570 |
60.0 |
60.2 |
56.3 |
2,531 |
|
CUBA |
0.838 |
77.7 |
99.8 |
87.6 |
6,000 |
Fuente: PNUD. IDH 2007-2008.
Como se puede observar en cada uno de los componentes del índice Cuba muestra un desarrollo superior al de América Latina y el Caribe excepto en el nivel de ingresos per cápita, lo que indica la elevada prioridad otorgada a lo social dentro de las políticas. Se sitúa también en mejor posición que el promedio de la región de Europa Central y Oriental y la CEI, en buena medida por su alto nivel en esperanza de vida al nacer. Las mayores diferencias con la OECD se producen por el elevado nivel de ingreso per cápita de que disfrutan esos países.
[1]Un
análisis de este tema puede consultarse en: Colectivo de autores INIE:
“Política social en el ajuste y su adecuación
a las nuevas condiciones”. Revista Cuba:
Investigación Económica No.1,
La Habana, INIE, 1999.
[2] Fuente: Ferriol A., Castiñerias R y Therborn G. (2004): Política Social: El mundo contemporáneo y las experiencias de Cuba y Suecia, PRONTOGRAFICA, Uruguay, 2004.
[3]
Fuente: Recomendación
(INHA): En el presente se encuentran en proceso de actualización e
Informe Cumbre de Alimentos 2008: los años 2000, 2003 y 2006, según
Hojas de Balance FAO.
[4] ONE: Panorama Económico y Social. CUBA 2007