Aquel hecho, tal vez
inadvertido para aquella aguerrida tropa de choque internacionalista que
derrotaba la invasión racista sudafricana a la naciente República Popular de
Angola, marcaba la mayoría de
edad de los centros de enseñanza militar y del
sistema de formación y preparación de cuadros de las FAR y ponía de relieve
el alcance estratégico de esa dirección de trabajo.
Aquel hecho adquiría
mayor relevancia si se toma en cuenta que, cuando se verificaba la agresión del
régimen del apartheid a la RPA, los principales jefes militares cubanos
cursaban estudios superiores en la Academia Voroshilov de la entonces Unión
Soviética.
La decisión del
Comandante en Jefe y del Ministro de las FAR de no interrumpir la preparación
de aquellos y enviar a la guerra otro grupo de experimentados jefes con la nueva
hornada de oficiales formados enteramente en los CEM, fue un acto de máxima
confianza hacia aquel amplio grupo de compatriotas y, muy especialmente, una
decisión de extraordinaria significación desde el punto de vista político-militar
para la institución armada y para la existencia misma de la Revolución.
Aquella orden de los máximos
jefes de las Fuerzas Armadas Revolucionarias tenía el respaldo y la solidez de
una obra que tuvo sus simientes en las tradiciones combativas forjadas por el Ejército
Libertador y su continuación histórica, el Ejército Rebelde.
Camilitos, la
semilla
Quienes hace 35 años
abrieron la primera Escuela Militar Camilo Cienfuegos en las afueras de La
Habana para hijos de combatientes del Ejército Rebelde, no imaginaban que
sembraban la semilla de un gran árbol de firmes y grandes raíces, tronco
robusto, con el verdor del uniforme militar que esparciría sus ramas y sombra
bienhechora para todo el país.
Así lo expresan los 15
planteles ubicados en casi todas las provincias del país, con la excepción de
Granma que en los próximos meses dispondrá de sendos centros en Bayamo y
Manzanillo.
Su acento primordial en
nuestros días radica en formar jóvenes con determinadas cualidades e
inclinaciones para la profesión militar, bachilleres en ciencias y letras,
elevados valores políticos, morales y disciplinarios que, al graduarse, tengan
la convicción de formarse como oficiales de las FAR en cualesquiera de los
perfiles, niveles y especialidades que se estudian en los centros de enseñanza
militar de las FAR.
La cantera para estos
planteles se prepara desde temprana edad, en las escuelas primarias, a partir de
los círculos de interés y los demás elementos que conforman el sistema de
educación patriótica-militar del país. En ello intervienen no solo las FAR,
sino también el Ministerio de Educación, la Organización de Pioneros José
Martí, la UJC, la Asociación de Combatientes de la Revolución Cubana, la FMC,
los CDR en un esfuerzo sistémico y cotidiano que se desarrolla en la base, en
la escuela, la comunidad y, desde luego, la participación decisiva de la
familia.
Ello permite aplicar un
proceso de captación, embrión del engranaje que viabiliza la respuesta a las
necesidades de formación de cuadros para las FAR a partir del accesos selectivo
de los adolescentes, fundamentalmente, a los hijos de obreros, campesinos y
militares, base y garantía de la Revolución.
De los EMCC se han
graduado 74 161 jóvenes. En los últimos 25 años ( no se contemplan los diez años
iniciales de estas instituciones docentes en que se graduaban de secundaria básica)
se ha enviado a los CEM el 75,2 por ciento de los graduados.
Los datos son elocuentes
para interpretar la dimensión y el alcance de ese trabajo: El 30 por ciento de
los oficiales que hoy prestan servicio en las FAR se inició en los Camilitos.
El 50 por ciento de los oficiales que fueron alumnos de estas escuelas ejercen
el mando. De los oficiales activos que se formaron inicialmente en esos
planteles, 23 por ciento cumplió misiones internacionalista.
De ese total de Camilitos
hay un Héroe de la República de Cuba, el teniente coronel Orlando Cardazo
Villavicencio, tres generales y 89 coroneles.
Las Escuelas Militares
Camilo Cienfuegos gozan de amplio prestigio en la población dada la alta
calidad del trabajo docente-educativo, la educación patriótica, política e
ideológica y la disciplina.
La calidad y consagración
del claustro de profesores y la formación integral de los educandos es punto de
referencia en el sistema de enseñanza del país; ello, avalado por los
resultados académicos, la participación destacada en jornadas científicas
estudiantiles, concursos a todos los niveles, competencias deportivas,
festivales culturales y la presencia masiva, activa y consciente en la actual
batalla de ideas junto a sus compañeros de los centros de enseñanza militar.
Universidades
militares
Espejo de la obra del país
y de las fuerzas armadas en su avance, así pudieran calificarse los centros de
enseñanza militar de las FAR; más que un honor merecido, es una
responsabilidad cotidiana que cumplen.
El desarrollo de los CEM
se ha correspondido con las tareas y misiones que en cada estadio de la Revolución
le ha tocado cumplir a las FAR. En estas instituciones ha descansado, en buena
medida, el proceso de superación constante de nuestro cuerpo de oficiales.
La memoria nos lleva por
aquellos días fundacionales en que nuestros combatientes, por su origen de
clase, tenían un bajo nivel escolar en su mayoría. Virtualmente, desde la
trinchera, comenzó el proceso de aprendizaje de las letras y números y la
asimilación de la moderna técnica militar que comenzaba a llegar desde los
entonces países socialista. Del sexto grado, a la enseñanza de nivel medio y
de esta a la universitaria, en correspondencia con el avance del país y las
complejidades de la moderna técnica de combate.
Hitos de entonces, la
escuela de cadetes de Managua; la Interarmas Antonio Maceo, la de artillería
Camilo Cienfuegos; la veterana Academia Naval del Mariel; el ITM, la cuarta
universidad del país y primera de las FAR.
Objetivo de los CEM:
Formar un oficial con sólida preparación técnica-militar que tenga por base
una acrisolada cultura política-ideológica. Justo a ello un desarrollo de la
ciencia y la técnica, el pensamiento militar creativo y una amplia cosmovisión
cultural e histórica.
Esta es una misión que
mantiene un perfeccionamiento constante que se expresa en los planes y programas
de estudio, pues, de lo contrario, no podría marchar con las exigencias del
mundo contemporáneo y su repercusión en Cuba y en las FAR. Por ello, su vínculo
permanente y activo con la realidad de la nación y con los centros de enseñanza
superior del país.
En la actualidad las FAR
disponen de nueve centros de enseñanza militar en los que se imparten más de
veintitrés especialidades de mando, técnica, ciencias jurídicas, médicas,
entre otras. Cuentan con una matrícula de 8 000 alumnos y de ellos, el 12 por
ciento son mujeres. Cuentan con un claustro de unos 2 000 profesores.
Los centros de enseñanza
militar de las Fuerzas Armadas Revolucionarias garantizan la formación de
oficiales con nivel universitario y medio superior y también la enseñanza
posgraduada y la categorización de los grados científicos y docentes de sus
claustros, en estrecha colaboración con el Ministerio de Educación Superior.
En esta tarea ocupa un lugar emblemático la Academia de las FAR General Máximo
Gómez, Orden Antonio Maceo.
Por esta vía las Fuerzas
Armadas Revolucionarias cuentan con cientos de doctores en ciencias (10 por
ciento de los profesores ya ha alcanzado esa categoría). Su labor se hace
sentir en las aulas y los centros de investigación en interés de la defensa.
Para tener una idea del
esfuerzo desarrollado en estos planteles puede señalarse que, en la actualidad,
más de cincuenta por ciento de los oficiales en ejercicio tienen nivel superior
y una cifra superior al treinta por ciento son técnicos de nivel medio.
Los centros de enseñanza militar se han convertidos en
verdaderos laboratorios, en centros de creación con una destacada participación
en la actualización, modernización y desarrollo de la técnica, el armamento
el pensamiento táctico y operativo y el acondicionamiento del Teatro de
Operaciones Militares en correspondencia con las exigencias del combate
contemporáneo y nuestra doctrina militar de la Guerra de Todo el Pueblo.
La labor de estas
instituciones docentes abarca la contribución sistemática a otras tareas
importantes de la Revolución como es el aporte de los cadetes a las faenas agrícolas,
como también lo hacen los Camilitos junto a los miembros de las brigadas de la
FEEM y la FEU, tanto en los momentos picos de las cosechas de la campaña de
invierno, como durante una parte de sus vacaciones. Esta labor tiene un magnífico
antecedente en el esfuerzo volcado sobre los cañaverales en décadas pasadas.
Vale destacar el meritorio
trabajo de los profesores en la preparación militar de las Milicias de Tropas
Territoriales y de las Brigadas de Producción y Defensa cuando estas surgieron
como elemento distintivo de la Guerra de Todo el Pueblo.
A lo largo de estos años,
los CEM han hecho otra importante contribución al internacionalismo proletario
al formar en sus aulas, laboratorios y polígonos a miles de oficiales de
fuerzas armadas amigas y movimientos revolucionarios de países de África, Asia
y América Latina.
Entre los méritos que
distinguen a los centros de enseñanza militar de las FAR hay uno vital y de
importancia estratégica: con ellos la Revolución dispuso de escuelas propias
para la preparación de sus cuadros a partir de la experiencia combativa e histórica
de nuestro pueblo, el desarrollo de una doctrina militar propia en una
interrelación dialéctica con lo mejor del pensamiento militar foráneo en su
devenir.
Columna vertebral
De poco valdría la labor
de los centros de enseñanza militar de las FAR si al llegar a las unidades los
nuevos cuadros de mando y especialistas no contaran con un adecuado mecanismo
que le diera continuidad a ese esfuerzo de atención y superación.
Tal como lo definiera el
Guerrillero Heroico el cuadro es la espina dorsal de la Revolución, así se
considera en la estructura de Fuerzas Armada Revolucionaria.
El principio cardinal del
trabajo en los CEM es formar un cuadro para la Revolución. Sus directrices están
en la política de Partido al respecto y las del Comandante en Jefe y el
Ministro de las FAR. La vida lo ha demostrado. Son decenas de miles los que hoy
cumplen tareas políticas, administrativas y de la más diversa índole en la
vida civil.
Esta misión se desarrolla
bajo un enfoque integral que tiene por centro al hombre, la atención a sus
problemas y la superación constante a partir de un plan específico que
contempla las etapas de desarrollo.
La clave del éxito radica
en que se cumpla este plan en el plano individual, basado en un proceso sistemático
de control y evaluación (resultados por medio) que se desarrolla, como regla,
desde el mismo momento de su captación para ingresar en las FAR, durante su
vida en la institución armada y, a posteriori, cuando va a la vida civil a
cumplir otras tareas.
La promoción de los jóvenes
en la cadena de mando a partir de sus méritos y cualidades es una resultante de
esa política. En la actualidad, por ejemplo, la edad promedio de los jefes de
las principales unidades combativas no pasa de los 45 años de edad.
Mirar atrás, evaluar los
errores, sacarles enseñanza, optimizar los buenos resultados y sobre todo,
andar con la vida, son elementos esenciales en la labor de los cuadros en las
FAR, esto fue lo que permitió asumir el gran reto que significó para los
cubanos y muy particularmente para las FAR, el período especial y salir
fortalecidos sin bajar un ápice, ni un instante la disposición combativa.
La correcta preparación y
selección de los cuadros ha sido un elemento importante en las políticas
implementadas en las FAR. Ahí están, por ejemplo, el valor inestimable del
Sistema de Perfeccionamiento Empresarial nacido y experimentado con éxito en el
seno de la instrucción armada.
Se expresa también en los
esfuerzos para el autofinanciamiento. El apoyo a la producción para la población.
La capacitación de los cuadros de mando a todas las instancias hacia el
conocimiento de herramientas económicas elementales como la contabilidad y
finanzas para hacer una buena administración de los recursos destinados a la
defensa.
No hay secreto militar posible en esa dirección principal
del trabajo de las Fuerzas Armadas Revolucionarias: La preparación de los
cuadros militares es tarea cotidiana que asegurar la marcha victoriosa hacia el
futuro.